sábado, 20 de febrero de 2010

Lazos prohibidos "Libro 2, cap 03" - Naty Celeste


Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es mía :D

Summary: Los licántropos encontraron formas de infectar a los humanos, pero los vampiros no se dejarán vencer en número. Una guerra atormenta al mundo cuando los dos bandos se enfrentan en una batalla sin fin. Todos deben elegir, o la elección será tomada por ellos. ¿Puede el amor de Jake y Nessie enfrentarse a cualquier cosa?


Capítulo 4: ¿Para qué diablos hacer planes si sabes que llegará algún idiota a arruinarlos?


Profundicé el beso sin detenerme a pensar que debíamos irnos. Sus brazos pasaron alrededor de mi cuello y sus dedos se entrelazaron en mi cabello, mientras nuestras lenguas jugaban y danzaban juntas. Una con la otra, a donde siempre pertenecieron. Cuando nos quedamos sin aire, Ness jadeó y miró al techo mientras mi boca bajaba por la sedosa piel de su cuello.

- No puedo creer que vaya a decir esto… pero creo que deberíamos irnos –susurró.

- ¿Segura? –le pregunté en tono inocente subiendo la mano por el costado de su torso. Eso siempre la había vuelto loca. Soltó un pequeño gemido cuando alcancé su pecho a través de la tela. Pero ambos nos detuvimos en seco al oír un ruido afuera. No provenía del viento, y tampoco del movimiento de los árboles. Nos separamos y levanté la mochila del piso. Se la puse a Ness en caso de que tuviera que transformarme, y metí las cosas lo más rápido que pude, sin hacer el menor ruido.

Ella se acercó a la puerta y yo la tomé de la mano y la alejé. “Ni siquiera lo pienses” le dije acercándome para abrirla. A penas lo hice el aire que entró me indicó lo que había afuera. “Son de los míos” le indiqué. No le había soltado la mano. “Veré si puedo razonar con ellos. Quédate aquí” “Sí, seguro” contestó con tono sarcástico. La miré reprochante, subiendo las cejas y cruzándose de brazos. “De acuerdo. Quédate detrás de mí”. Asintió casi imperceptiblemente.

Abrí más la puerta y miré hacia fuera, al enorme lobo que me esperaba. Era Caleb. Lo había visto por los pasillos más veces de las que podía contar, pero en realidad nunca lo había tratado mucho. Como lobo era imponente. Completamente negro, justo como Sam. Lo único que los diferenciaba era que Caleb tenía los ojos claros y los de Sam eran oscuros.

- Caleb… -le dije levantando las manos en su dirección y mostrándole las palmas. Eso rompía mi conexión con Ness, pero era mejor que supiera que no llevaba ningún arma, que no planeaba lastimarlo. Gruñó cuando Ness salió detrás de mí-. Cálmate… -susurré- ella no es mala.

Volvió a gruñir y di un paso a mi derecha, escuchando que Nessie me seguía de cerca, repitiendo cada uno de mis movimientos. Si volvíamos a la iglesia ahora, cuando saliéramos de nuevo, nos esperaría la manada completa, y no habría forma alguna de escapar. Teníamos que llegar al bosque.

Me siguió con la mirada, pero no hizo ningún otro movimiento. Me arriesgué a dar otro paso, y vi que los músculos de sus patas se tensaban. Probablemente estaba debatiéndose entre atacar o no. Me mostraba los dientes en una expresión amenazante, pero no creí realmente que se atreviera a cumplir con la amenaza. Parecía justo en el borde de la decisión, como si caminara por una delgada línea entre la compasión y la lucha. Pero cuando di otro paso, se decidió. Se tensó para saltar.

Me di vuelta, tomé a Ness de la cintura y la lancé contra una pila de ramas que había al costado del bosque. No se lo esperaba… por suerte para mí, o hubiera hecho algo por evitarlo. Vi que caía segura.

- ¡Corre! –le grite justo antes de que Caleb me cayera encima de la espalda. Esquivé sus dientes, que se dirigían a mi hombro y entré en fase lo más rápido que pude, saltando para sacudírmelo. El tipo tenía fama de ser un buen luchador, y si me ganaba, no dejaría que atrapara a Ness. “¿Esa cosa tiene nombre?” escupió mientras gruñía y la señalaba con la mirada. Me puse en frente de él, bloqueando a Ness de su vista. Todas las voces se contradecían entre sí. La mitad le decían a Caleb que me atacara, la otra mitad que me dejara ir. Identifiqué rápidamente a los que me apoyaban: Seth, Embry, Quil, Brad…

“No quiero pelear contigo, Cal” le dije muy seguro. “Pero lo haré si no me dejas otra opción” “Tú eres el que no me deja opción, Jacob” replicó en tono seco que demostraba asco al pronunciar mentalmente mi nombre. “Defendiendo a una chupasangres, escogiéndola por sobre tus hermanos”. Podía notar que estaba comenzando a perder los estribos. El comportamiento de Cal sólo se asemejaba al de Paul, impulsivo y errático, por lo que estaba preparado para hacer lo que tuviera que hacer para bloquear su ataque. “No es un vampiro” escupí.

“Jake, Cal, cálmense. Los dos.” Escuché la voz de Sam en su tono de Alpha “estoy en camino, llegaré en un momento”. “¿Y luego qué, Sam? ¿Qué pasará cuando llegues?” le pregunté. “Lo que tenga que pasar” contestó inconcientemente, y supe que no lo había dicho a propósito. Una imagen fugaz de Ness hecha pedazos me heló la sangre y escuché a Caleb buscando un hueco en mi guardia. Para llegar hasta ella. Lo encontró y saltó hacia delante de inmediato. “¡No!” grité haciendo lo mismo y chocando contra él con fuerza.

En el momento mismo en el que el ruido del golpe me aturdía, todas las voces cesaron y en mi cabeza sólo hubo silencio. Supuse que se debía a la desorientación que me había producido el golpe, pues mi cabeza dio con su pecho, rompiéndole varias costillas.

Se quejó por una milésima de segundo y luego volvió a repetir el movimiento. Lo enfrenté de nuevo, buscando morderlo, pero todo lo que hacía provocaba que Caleb se me acercara más. Solamente podía detener cierto número de sus golpes antes de que uno fuera demasiado certero como para soportarlo. Parecía aprender de mis movimientos, anticipando el que haría luego. Luchaba con todo lo que tenía a la mano, y aunque pude evitar sus dientes, casi de milagro, no pasaba lo mismo con sus patas y su cabeza. Me estaba haciendo polvo, pero sabía que tenía que darle pelea. Por lo menos hasta que Ness entrara en razón y comenzara a correr.

Pude darle varios golpes por mi parte, pero ninguno era perfecto. No podía dejar de mirar a Ness, y eso no era nada bueno en una lucha. En uno de esos deslices, alcanzó a pegarme un zarpazo lo suficientemente fuerte como para hacerme volar y chocar contra un enorme árbol. Abrí los ojos con el cuerpo entero doliéndome y lo vi acercándose a Ness, que había adoptado una posición de pelea. Si peleaba con él, estaba seguro de que la mataría. Reprimí el quejido que me subió por la garganta, tenía demasiada adrenalina como para permitirme soltarlo.

Me levanté con todos mis huesos crujiendo y acomodándose mientras corría hacia él con toda la velocidad de la que era capaz en ese estado. Choqué contra el costado de su torso cuando estaba desprevenido y voló por los aires hasta que la pared de piedra de la iglesia lo detuvo. Cayó inconciente, pero sabía que pronto despertaría. Aún podía escuchar el latido de su corazón. Miré a Ness, buscando su mirada con desesperación, y entendió que era nuestra posibilidad de escapar. En cuanto nos alejamos lo suficiente, me detuve y salí de fase. Mi brazo izquierdo estaba dislocado, y me era muy difícil utilizarlo para correr.

- ¡Dios, Jake! –gritó Nessie cuando me vio. La miré acomodándome el brazo. Sus ojos estaban clavados en mi pecho. Me miré y una gran mancha oscura lo marcaba. Era un hematoma que me cubría el pecho entero y parte del estómago. Eso explicaba la dificultad para respirar.

- No te preocupes por eso –la tranquilicé. Sus ojos parecían salirse de sus órbitas-, desaparecerá en un segundo.

Gracias a Dios no estaba sangrando. Creí que eso torturaría todavía más a Nessie. Llené de aire mis pulmones, intentando disimular la dificultad de las costillas rotas, y escuché varios crujidos, todos acompañados por las puntadas de dolor que les correspondían. Jadeé y apoyé una mano en el suelo, mirando al piso para que Ness no me viera la cara. Tenía que recuperarme rápido.

- Tienes que irte –le insté.

- ¿Qué? ¿Estás loco? No pienso dejarte –se arrodilló en el piso, justo en frente de mí, y buscó mi mirada, teniendo cuidado de en qué partes de mi cuerpo podía tocarme sin empeorar el dolor. Finalmente sus brazos cayeron flácidos a los costados de su cuerpo. Le hubiera dicho que sus manos sólo me aliviarían, tocara donde tocara, pero no había tiempo. Tenía que irse. Ahora. Me incorporé por mi cuenta y la tomé del rostro mirándola a los ojos, buscando que viera la desesperación que había en los míos.

- Debes irte. Si me encuentran así, no puedo protegerte. Tienes que volver. Llegar con los vampiros. Todavía hay tiempo. Todavía hay esperanza de que te reciban como si nada.

- No te dejaré aquí –me contestó muy segura, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Suspiré y otro crujido se escuchó desde mis costillas.

- Nos encontraremos de nuevo. Dime el lugar y ahí estaré –le prometí. Frunció los labios y solté un quejido de frustración que interpretó como dolor. Sus manos se movieron cerca de mi cuerpo, sin tocarme, buscando de nuevo un lugar seguro en el que apoyarse sin hacerme daño. Al no encontrarlo, se posaron en su cabeza, al pasar los dedos por su cabello.

Y entonces me vino a la mente la mentira perfecta. La única que me persuadiría de dejarla si estuviéramos en situaciones inversas.

- Son de los míos –dije rápidamente-. Los conozco. Si nos encuentran a ambos nos matarán sin pensarlo dos veces. Pero si sólo me encuentran a mí, no lo harían. No creo que se atrevan si no estás para darles la razón –recordé que Nessie no sabía de mi temporal sordera mental-. Además, yo puedo hablarles. Puedo hacer algo para recordarles todo lo que he hecho por ellos. Pero a ti te matarían, nos matarían a ambos –me corregí.

Me aclaré la garganta, buscando que el dolor en el pecho se redujera un poco. Saber que nunca más volvería a verla, solo empeoraba las punzadas de mi pecho.

- Tienes que irte, sólo empeorará las cosas que estés aquí. No me harán daño si estoy solo –mentí.

En realidad si me encontraban ahora que sabían que los había traicionado, me matarían en segundos, pero no quería que Ness se quedara e intentara evitarlo. La matarían también, y eso sí que no podría soportarlo. La había perdido una vez, y no tenía intención de hacerlo de nuevo. Aunque me costara la vida.

- Por favor –susurré, alegrándome de que no se sintiera segura para tocarme. Estaba agradecido del aspecto que los golpes me habían regalado. Así no sabría la verdad.

- ¿Te volveré a ver? –susurró con la voz quebrada, al tiempo que sus ojos se llenaron de lágrimas. Me alivió que no siguiera con la idea de quedarse, pero la pregunta no me agradaba en absoluto. No quería darle falsas esperanzas. Pasé los dedos por su rostro para quitar un mechón de cabello que se había soltado de su peinado en el ajetreo, y lo puse detrás de su oreja.

- Para siempre, ¿recuerdas? –era una buena forma de evadir la pregunta, pero recé porque no se diera cuenta-. Corre. Por favor. Antes de que nos alcancen.

Tenían que encontrarme a mí antes que a ella. Yo era el que los había traicionado, no Ness. Si me encontraban primero, tenía la esperanza de que no la siguieran. Un par de lágrimas se esparcieron por sus mejillas. Las limpié con el dorso de los dedos y le planté un beso corto en los labios.

- Correremos en direcciones separadas. Así no nos encontrarán a ninguno –agregué para darle confianza-. Ve al manicomio por el camino más largo que puedas, sin acercarte a la escuela ni al hospital. Tampoco te acerques a la fábrica de las afueras de la ciudad. Es probable que lo usen como el próximo refugio.

Me encogí cuando su mano se acercó a mi pecho, temiendo que me descubriera, pero sólo hizo que la escuchara en mi mente. “¿Recuerdas el viejo roble?” asentí “Ve ahí dentro de una semana. Una semana, no antes. Dejaré una nota enterrada bajo el agujero de la base. Así nos veremos de nuevo”. Asentí de nuevo y la besé rápidamente. Luego me puse de pie para fingir que también iba a escapar.

- Corre –le insté de nuevo. Me miró a los ojos un par de segundos y luego volteó para echar a correr. La escuché alejándose, y luego escuché el sonido sordo de la mochila cayendo al piso. Di un par de pasos simulando escapar, sólo hasta que dejé de escuchar los suyos. Cuando supe que ya se había alejado lo suficiente, caí al piso de rodillas, tosiendo. Ya no podía contener el sabor a sangre que me subía por la garganta, probablemente producto del golpe en el estómago o en el pecho. Tosí hasta que me quedé sin aire y luego intenté incorporarme, apoyándome en mis manos. Observé la mancha roja que había dejado en la tierra al toser, producto de alguna lesión interna, y luego la cabeza comenzó a darme vueltas y todo a mí alrededor se tornó negro, sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

Incluso en la inconciencia sabia que estaba muerto. Sabía que Caleb me mataría en cuanto me encontrara, pero sólo podía luchar por despejarme la cabeza e intentar recuperarme por completo. Tenía que hacerlo por Ness, ella debía escapar y yo debía volver. Debía enfrentarme a mis hermanos para salvar a la mujer que amaba, debía luchar para que ella no tuviera que hacerlo. Me concentré en ella. En su mirada, en sus ojos chocolate, en la forma en la que estaba parada antes, preparada para luchar con Caleb. Dispuesta a entregarlo todo antes de escapar. Esa imagen me despabiló con un quejido de mi parte. Mi cuerpo no estaba listo para seguir, pero mi mente y mi corazón eran suficientes para convencerlo. Para obligarlo.

Me esforcé por ponerme de pie, parecía que me había convertido en una bolsa llena de arena. Pero tenía que transformarme antes de que llegaran. Tenía que distraerlos lo suficiente para que no la atraparan. Lo suficiente para que no se les ocurriera correr en su dirección. Caminé hacia la iglesia, al encuentro de los primeros que llegaran, sintiendo poco a poco la mejoría de mi pecho. Ahora podía respirar casi correctamente, y el dolor se había vuelto soportable. Aunque mi espalda impedía que me incorporara por completo, mis piernas no estaban lesionadas, así que no tardé mucho en comenzar a correr.

Tomé aire llenando los pulmones y entré en fase, buscando las voces que antes no había oído. No las encontré, sólo hubo silencio en su lugar. “¿Sam?” pregunté. “¡Jake! Jake, ¿Qué rayos estás haciendo?” Sólo recordaba un par de veces en las que Sam había perdido la calma antes, pero nunca de esta forma. Sonaba furioso. “Tenía que hacerlo, Sam, iba a matarla. No podía permitirlo”. No me contestó. No escuché nada. Nada en absoluto.

“Sam, ¿qué sucede? No escucho a los chicos” le dije esperando que me explicara lo que sucedía. El tono de su respuesta dejaba traslucir su decepción, la repugnancia que le producía todo el asunto. “Te revelaste. Ya no eres parte de la manada” de pronto me sentí muy culpable. No era lo que quería, sólo quería que no le hicieran daño “No quería lastimarlo ¿Está bien?” le pregunté refiriéndome a Caleb. “Sí, lo está. Le ordené que no te siguiera”. Volví a respirar. Si volvíamos a enfrentarnos, esta vez uno de nosotros no saldría vivo, y era muy probable que ese fuera yo. “Gracias” susurré. “No lo hice por ti. Lo hice porque temí que lo matarías ¿qué rayos te sucede?”. Me carcomió la culpa, era cierto, si me seguía, quizás no lo mataría, pero estaba dispuesto a intentarlo.

“Es Nessie, Sam. Está viva” “Una sanguijuela” “¡No! No lo es. No mata gente, no le ha hecho daño a nadie” –hizo un silencio que me volvió loco. No sabía qué estaba pensando. Escucharlo de esta forma era muy extraño. No podía evitar ponerme nervioso con los silencios. Por lo menos sentía la fuerza volviendo a mi cuerpo. Ya debía estar casi repuesto. Sentía las patas traseras fuertes y preparadas para saltar al menor de los ruidos. Sólo la pata delantera izquierda me molestaba. Parecía que se había salido de su lugar de nuevo con la transformación.

“No nos sigan, Sam” hablé en plural, esperando que pensara que ella seguía conmigo, para así darle un poco más de ventaja a Ness. Si no sospechaban a dónde iba, tardarían más en deducir su escondite. “Por favor… Sabes que no le haremos daño a nadie. Nessie no es así. Nunca ha matado a nadie. Te lo juro” Esta vez su tono fue irónico y asqueado “Claro, seguro aún es humana, ¿cierto?” Tragué en seco “No, no lo es, pero bebe sangre de animales. Ninguno de los dos les hará daño a los humanos, tienes mi palabra”. Otra vez el silencio. Pronto haría que perdiera la cabeza.

“Sólo déjanos ir, Sam. Sólo queremos estar juntos sin que nos maten. Creo que eres uno de los pocos que puede comprender la forma en que la amo. Lo mucho a lo que me arriesgaría por ella. Sólo quiero vivir con ella, pero moriría por su causa si es necesario”. Tardó tanto en contestar que dudé que aún estuviera en fase. Cuando habó de nuevo, su voz estaba resignada y un poco más relajada. “Embry dice que te cuides. Y que saludes a Nessie de su parte". Sonreí para mis adentros. Embry siempre sería mi mejor amigo.

“Un momento. ¿Por qué a ti sí te escucho y a él no?” pregunté, mucho más relajado que antes. Me senté sobre mis patas traseras para liberar de peso a mi brazo. “Los Alpha podemos escucharnos a voluntad” contestó después de un rato. “¿Soy un alpha?” pregunté incrédulo. “Siempre lo fuiste. Sólo que nunca lo asumiste hasta ahora” dijo recuperando su tono tranquilo. Lo pensé un momento. No sabía a qué se refería, nunca me había sentido diferente a los demás, pero dejé el tema, no queriendo abusar de mi suerte.

“Dile a los chicos que lo siento ¿quieres? Y que los extrañaré”. “Lo haré, hermano, cuídate. Adiós”. “Adiós, Sam” susurré, pero ya se había ido. El silencio me parecía tan raro estando en esta forma, sentía todo lo que pasaba en el bosque, como siempre que era un lobo, pero esta vez estaba sólo. Completamente solo. Y eso me ponía los nervios de punta. ¿Un Alpha? ¿Yo? No me parecía correcto del todo. Era como si fuera demasiado para mí. No estaba seguro de qué hacer con lo que Sam me había dicho. Era demasiado para mía ahora. Y el silencio sólo me lo recordaba constantemente, como si la ausencia de cada voz en mi cabeza, fuera un grito que me recordaba mi traición.

Salí de fase y volví a acomodarme el estúpido brazo en su lugar. Ahora estaría tranquilo. Nadie perseguiría a Ness. Nadie nos perseguiría, y podría cumplir con la promesa que le había hecho. Buscaría la nota en el árbol. Buscaría la nota que me dijera dónde encontrarla justo en una semana.

Fui caminando lentamente a dónde había dejado caer la mochila. No tenía prisa alguna. Ahora que sabía que nadie la seguiría, lo único que me quedaba era preocuparme por las reacciones de los vampiros. Quizás pudiera volver sin que la interrogaran, o quizás dijera que la habíamos capturado, y que ahora se había escapada. Esa era una buena excusa, era preferible que los volviera contra mí, antes de que pensaran que ella los había traicionado. Formar lazos con el enemigo en plena guerra no estaba muy bien visto.

Pero ninguno de los dos podía evitarlo. Yo no podía evitarlo. Ni siquiera quería intentar evitarlo. Así que si se me abalanzaban todos los vampiros del mundo, me daba exactamente igual, nunca la dejaría. Lucharía contra lo que fuera necesario, o moriría orgullosamente en el intento. Ella era más importante que mi vida, que la vida de todo el mundo.

Llegué a la mochila y saqué el par extra de pantalones para ponérmelos. No quería sentir el incómodo silencio en mi cabeza de lobo por ahora, así que sólo me quedaría en mi forma humana por un rato.

Me tiré de espaldas en el piso del bosque, mirando las figuras que formaban las hojas de los árboles, ahora verdes de nuevo. La primavera había comenzado hacía poco, así que todos los retoños estaban verdes. Era una visión realmente linda si se la miraba con atención, pero lo que yo realmente intentaba era darle tiempo a mi cuerpo para que terminara de curarse antes de seguir mi camino. No podía ir al viejo roble, Nessie me había dicho que no fuera hasta dentro de una semana. Seguro tenía sus razones.

Así que después de unas horas de mirar al cielo, y pensar en el tiempo que había pasado con Nessie, repitiéndome a mi mismo una y otra vez que no había sido un sueño, me puse a mirar el mapa, siguiendo con el dedo la ruta que habíamos trazado. Era una buena ruta, bastante recta, y casi siempre hacia el norte. Se dirigía a un pueblo que no estaba en el mapa, pero que ambos sabíamos que estaba ahí. Era muy lindo y pintoresco, aunque increíblemente pequeño.

No estuve seguro de cuándo me quedé dormido y los recuerdos de nuestro reencuentro se transformaron en una fantasía de una vida juntos y una pequeña casita en el pueblo al que habíamos planeado huir. Todo era brillante, todo era hermoso. Todo era simplemente perfecto, y sólo era por el hecho de que Ness y yo permanecíamos sentados en un sillón, mirando películas. No me imaginaba nada mejor que estar sentado con un brazo a su alrededor.

8 comentarios:

  1. Maldito Caleb...todo por culpa de el...
    Muy bueno el cap...a ver que pasara con Nessie...
    Besos =)
    Faniita

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  2. HAY NATY QUE BUEN CAPITULO... MALDITO CALEB!!! TENIA QUE FASTIDIAR TODO. ME ENCANTO QUE SAM, LOS DEJARA IR, SOLO QUE UNA DUDA. JAKE COMO ALPHA??? ENTONCES, ESO QUIERE DECIR QUE TENDRA UNA MANADA?? SIIII, YO QUIERO A SETH CON EL.
    Y NESSIE, QUE VA A PASAR CON ELLA, QUE MIEDO COMO LA IRAN A RECIBIR. Y JEREMY??? WOW VA MUY BUENA LA HISTORIA.

    SALUDOS Y BESOS.

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  3. iuuu!
    Naty, esta lidno el capi...
    Ay, ya pobresillos, no pueden estar felices ni un ratin ;( ja

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  4. Natty ahaha priimerO q nada
    perdon perdon se q ayer diije q nO me iiba
    ziin leer prO cOmO acababa de llegar de viiaje
    me venciiO el sueño
    lo siiento u.u

    Hay DiiOs como amO este fiic, bueno al iidiiOta de Caleb le saliiO el arruinar el plan ´prO SolO un pOkiithO xQ aun briilla la luceciita de esperanza, sOlO esperO x) Q a Ness nO le vaya maL
    ahaha en fiin u eres la escriitora
    te adorooo natt kiissess

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  5. Ohhh My Naty!! aqui leeyndote tare pero leyendote .. exterañnado a todas mis escritras favoritas y con ganas locas de saber qeu paaasa... aaah Jake alphaaa. genial que ocmienc la accion ... que sucedera con Ness? y lo vampiros .... aaaa me carcome la cabeza imaginando cada cossa

    TE AMOOOOOO

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  6. Hermoso cap. Maldito Caleb... y bien por Sam que los deja en paz.
    Me temo que a Nessie le espera un mal rato a su vuelta.
    Eres grande Naty.

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Por favor dejanos tu !!AULLIDO!!... asi es, !!TU AULLIDO!!
Y que se escuche fuerte y claro ya que son los que nos alimentan a seguir escribiendo^^
Ademas seras recompensado con un Edward, o el Cullen o lobo que quieras... (Menos Jacob, ese es !MIO!)XP
Kokoro



AULLA!!

Pueden robarte cada frase, cada palabra, cada suspiro y hasta el ultimo de los alientos. Pero, hay algo que tu sabes y que todas sabemos... aunque te roben todas tus ideas siempre tendras mas y mejores, por que luego de cada golpe siempre volveras mas fuerte.
Gracias Annie...