miércoles, 20 de enero de 2010

Amistad Placentera "Cap 06" - Kokoro Black

Adaptado en la novela de Mauren Child: Placer sin compromiso. Todos los personajes y nombres le pertenecen a Stephenie Meyer, aunque en las noches Jacob es mío, en el día Edward, y también me presta a Ian, a Jared y a Gabe… para los fines de semana… hahaha

--


--

Amistad Placentera

Capítulo VI –Problemas

--


--

Jasper

--

-Afuera los está esperando un coche. El chofer los llevara a ver al juez Hernández.

Asentí. Estábamos en el vestíbulo del hotel y mi primo Peter casi parecía la imagen de la muerte en contraposición con las plantas tropicales y los colores brillantes y alegres del lugar. Iba vestido totalmente de negro. Camisa negra, vaqueros negros y botas negras. Incluso tenía el pelo negro. Y sus ojos, oscuros, brillaban con humor.

— ¿Qué te parece tan divertido? —pregunté.

—Lo de tu boda. Me parece gracioso que te hayas casado.

—Me alegra que lo disfrutes tanto… —espeté.

Alice se había alejado un momento para comprar un paquete de goma de mascar. Yo había insistido en que se quedara en el hotel, pero ella había tomado una decisión y sabía que no lograría convencerla. Si me marchaba solo, me seguiría.

Aquella mañana se había puesto un vestido de color amarillo, de falda hasta la mitad de los muslos y sin mangas. Llevaba unos zapatos de tacón alto y sus piernas me parecían tan bellas que me excité inmediatamente. Sobre todo, cuando me dio por recordar la noche anterior.

—Es una preciosidad —dijo Peter.

Fruncí el ceño.

—Sí, supongo que sí.

— ¿Lo supones? Bueno, si ya te estás arrepintiendo de tu precipitado matrimonio, dímelo y estaré encantado de consolar a tu esposa.

La idea de que Peter se acercara a Alice me molestó tanto…

—Mantente alejado de ella.

Mi primo se rió.

—Vaya… he despertado tu instinto territorial.

—Es mi esposa. Déjate de tonterías.

Peter alzó las manos.

—Por supuesto. Discúlpame…

Alice caminó hacia nosotros, sonriendo, e intenté convencerme de que no albergaba ningún instinto territorial y de que no me molestaban las miradas de admiración que recibió mi esposa en el vestíbulo.

A fin de cuentas, ni siquiera era su marido de verdad.

**

Recordé que Alice no hablaba español y pensé que ese era mi primer golpe de suerte.

En otras circunstancias, ella habría insistido en tomar parte de la conversación; pero en aquellas, no tuvo más remedio que permanecer callada y dejar todo en mis manos. Sospechaba que el juez hablaba inglés, pero insistí en utilizar el español porque me convenía.

Peter me había asegurado que en México se podía solventar cualquier problema con un soborno rápido y discreto. De hecho, el juez Hernández se mostró más que comprensivo y me aseguró que se encargaría del asunto. Para entonces, Alice no dejaba de moverse en la silla y de interrumpirme con preguntas.

— ¿Qué ha dicho? —Preguntó, tirándome de la manga—. ¿Puede conseguirme el divorcio? ¿Puede casarnos? Me parece muy extraño que no hable inglés… aquí todo mundo es bilingüe.

—Tú, no—le recordé.

—Porque no presté atención suficiente en el instituto —confesó.

—Pues peor para ti.

— ¿Cómo? —Nos interrumpió el juez.

Tomé a Alice del brazo y aseguré al juez que todo estaba bien y que esperaría sus noticias en el hotel Castillo de los Cullen.

Unos minutos después nos encontramos en la calle. Hacia un día magnifico, de cielos despejados y bastante calor. Los turistas se apelotonaban en las calles y delante de las tiendas, mezclándose con mexicanos que vendían prácticamente todo, desde sombreros hasta tacos, churros de canela y azúcar y elotes con mantequilla y queso. Los sonidos y los acentos eran tan variados que casi mareaban.

—Dime lo que te ha dicho el juez —declaró ella.

—Me ha dicho que se pondrá manos a la obra —afirmé mientras nos abríamos paso entre la multitud—. El dinero es tan útil en este país como en cualquier otro.

— ¿Lo has sobornado?

La miré y fruncí el ceño.

—No, yo no soborno a nadie. Pero cuando tienes dinero, puedes lograr… que los procesos se aceleren un poco —contesté.

—Ya. Luego lo has sobornado —dijo ella—. ¿Y cuanto tiempo tardara?

—No estoy seguro. Peter me ha dicho que alrededor de dos semanas.

— ¿Dos semanas?

— ¿Te parece mal?

—No, pero no sabía que íbamos a estar tanto tiempo aquí… ¿no tienes que trabajar en ese proyecto de distribución con Marcus Volturi?

—Sí, pero estamos en nuestra luna de miel y él lo sabe.

Alice tropezó en ese momento con una caja que estaba en mitad de la calle y la agarré del codo para impedir que perdiera el equilibrio.

—De luna de miel… —repitió—. ¿Y qué vamos a hacer?

Me detuve. Había tanta gente que era un lugar perfecto para los ladrones, así que eché un vistazo a mí alrededor antes de mirarla a los ojos.

Peter tenía razón. Alice era preciosa.

Paradójicamente, no me había dado cuenta hasta entonces; a fin de cuentas la conocía desde siempre, desde que éramos niños y nos trepábamos a los arboles a jugar. Pero supe que después de lo sucedido la noche anterior, no volvería a ser una niña para mí. Y sonreí de oreja a oreja, encantado con la perspectiva.

—Disfrutar de la luna de miel, por supuesto —respondí.

— ¿Hablas en serio?

Me encogí de hombros y seguimos caminado.

— ¿Por qué no? Estamos en un lugar muy romántico y ambos sabemos, después de lo de anoche, que somos… compatibles.

— ¿Y qué hay de nuestro acuerdo?

—Ya lo hemos roto, ¿no te parece? —Pregunté, sonriendo de nuevo—. Mira, Alice, anoche cruzamos la línea… ya está hecho, no podemos cambiarlo. ¿O es que prefieres que volvamos a la situación anterior?

—No, supongo que no…

—Oh, gracias por tu entusiasmo… —ironicé.

—No es eso—dijo ella—. Es que… tenemos que hablar de una cosa, Jasper. No se me ha ocurrido hasta esta mañana, pero teníamos prisa porque debíamos hablar con el juez y no ha surgido la ocasión.

—Adelante, dime…

Alice soltó un suspiro que jugueteó con los mechones de cabello negro que le caían sobe la frente.

— ¿No podemos ir a un lugar menos concurrido? —preguntó, con expresión preocupada.

—Claro que sí…

No sabía lo que pasaba, pero, fuera lo que fuera, me encargaría de solucionarlo y quitárnoslo de encima. No quería más problemas.

La tomé de la mano y la llevé a un parque pequeño y alejado del tumulto. Caminamos hasta llegar a un banco de piedra, situado bajo un árbol, donde nos sentamos.

El sol pegaba fuerte aquella mañana, pero a la sombra se estaba bien. Los sonidos del cercano mar llegaban hasta el parque y se mezclaban con el canto de los pájaros.

— ¿Lo ves? Aquí no hay gente. Ya puedes contármelo.

—No te va a gustar…

Ya había adivinado eso.

—Venga, dilo de una vez.

Ella suspiró.

—Está bien… Anoche hicimos el amor sin protección.

La miré con asombro, sin poder creerlo, casi esperando que fuera una broma. Pero desgraciadamente, no lo era.

— ¿No estabas tomando la píldora?

—No, yo nunca he dicho que la tome…

—Había supuesto que…

Alice se cruzó de brazos.

—Habías supuesto demasiadas cosas.

Me levanté del banco.

—Sí, tienes razón, pero… bueno, me imaginé que no tendrías interés alguno en quedarte embarazada…

—Y no lo tengo. Pero suelo usar preservativos.

Sabía que la responsabilidad era de los dos. Sin embargo, no podía creer que hubiera cometido un error tan estúpido. Cuando mantenía relaciones con mujeres, prácticamente me sellaba con una capa de látex para evitar que un encuentro sexual breve y sin importancia se transformara en un disgusto muy grave.

Pero la noche anterior lo había olvidado.

Porque ni siquiera estaba pensando. Porque creía que aquello sólo era un acuerdo económico entre los dos y que las cosas no llegarían a una situación tan íntima, así que ni siquiera había considerado la posibilidad. Y más tarde, las hormonas me habían dominado hasta tal punto que me cegaron por completo.

—Lo que faltaba. Lo que faltaba.

—Sí, estoy de acuerdo contigo. ¿Cómo crees que me siento yo?

La miré y arqueé una ceja.

—Buena pregunta ¿Cómo te sientes? ¿Feliz? ¿Encantada? ¿Ya estas pensando en todo el dinero de los Cullen?

— ¿Cómo dices?

—Venga ya, Alice… no eres la primera mujer que intenta quedarse embarazada conmigo, a propósito, para condenarme a un hijo y quedarse con mi dinero.

—Espera un momento, gallito…

— ¿Gallito? —pregunté, divertido.

—Si crees que lo he hecho a propósito, te equivocas.

— ¿De verdad?

—Por supuesto que sí.

Ella también se levantó.

—No soy una de esas pelanduscas que harían cualquier cosa por atrapar a uno de los Cullen. Ni siquiera fui yo quien te planteó lo del matrimonio. Fue idea tuya —me recordó, enfadada.

Alice apretó los dientes. Como si estuviera esperando a que insistiera con el asunto y que dijera algo aun más injusto e irritante.

Pero no lo hice.

En lugar de eso, sacudí la cabeza, contemplé durante un momento los alrededores, volví a mirarla a los ojos.

—Tienes razón. Fue idea mía. Y lo que pasó anoche es responsabilidad de los dos —contesté al fin.

—Vaya… no puedo creer lo que oigo.

Sonreí, pero sin perder la mirada de seriedad.

—Eso no cambia el hecho de que tenemos un buen problema.

—Ya lo sé. Ahora comprenderás que quisiera hablar contigo…

Como no dije nada, ella añadió:

—Bueno, es posible que estemos exagerando. Quedarse embarazada no es tan sencillo. Además, solo lo hicimos una vez…

— ¿Una vez? Fueron cuatro.

—Ya, pero en una sola noche. Seguro que no pasa nada.

—Sea como sea, lo averiguaremos pronto.

La tomé de la mano otra vez y empezamos a caminar hacia la salida del parque.

— ¿Adónde vamos ahora? —preguntó ella.

—A la tienda más cercana. A comprar todo un surtido de preservativos… nos harán falta.


--

Alice

--

Una semana después, alcé la vista al cielo y entrecerré los ojos. Unas nubes blancas atravesaban la inmensidad azul y una forma roja y amarilla se deslizaba en el viento como un gigantesco pájaro tropical.

Aquella forma era mi marido, que estaba haciendo parapente. Siempre había sido impulsivo. Le gustaba probarlo todo y se apuntaba a cualquier cosa.

Durante los siete días transcurridos, la cantidad de preservativos que teníamos habían bajado considerablemente. Los dos estábamos encantados de compartir la enorme cama, así que no había motivo alguno para que contuviéramos nuestros deseos sexuales. Y el simple hecho de pensar en ello, bastó para que me estremeciera y hundiera los pies en la ardiente arena blanca de la playa.

Sabía que nuestra relación se hacía cada vez más profunda, pero ni yo, ni ninguna mujer con sangre en las venas se habría preocupado por un detalle tan insignificante. Jasper era un amante magnifico. Cuando concentraba su atención y su interés en una sola persona, era irresistible. Me había arrastrado a su mundo y ahora no sabía si podría escapar.

Al caer en cuenta de eso, sentí como si me hubieran echado un cubo de agua fría. Había cometido un error terrible.

Mientras observaba las piruetas de mi marido en el aire, sentí una punzada en el estomago y no pude evitar pensar que esa era la segunda vez que me casaba con alguien y que me arrepentía casi de inmediato.

James era un canalla; de eso no cabía duda alguna. Pero al menos, yo no me había sentido completamente fuera de mi elemento durante aquella relación. En cambio, el mundo de Jasper era tan distinto al mío que estaba convencida de que acabaríamos mal. A fin de cuentas, yo solo era la hija de una cocinera, una especie de cenicienta en comparación con él. Y por si fuera poco, Jasper se veía obligado a tratar con un delincuente por culpa mía.

Mas tarde o más temprano, me haría daño. Sería mejor que no me hiciera demasiadas ilusiones al respecto.

— ¿Señora Cullen?

Aparté la mirada de mi marido y la dirigí al empleado del hotel que se había acercado. Llevaba unos pantalones blancos y una camisa verde.

— ¿Sí?

Él sonrió. ¡Rayos! ¿Acaso el primo de Jasper solo contrataba hombres atractivos?

—Hay una llamada para usted.

—Oh, gracias…

El empleado me pasó un teléfono de conexión por satélite.

—¿Digame?

—Mary Alice Brandon… Cullen… ¿podrías explicarme qué hacen Jasper y tú en esta fotografía completamente indecente que acabo de encontrarme en la portada de una revista de la tienda?

Era la voz de mi madre.

**

—Marcus, te aseguro que arreglaré este asunto en cuanto vuelva… en cuanto volvamos… a casa —afirmó Jasper.

Estaba sentado un uno de los sofás de la suite, mirando a mi marido mientras éste caminaba de un lado a otro con el teléfono pegado a la oreja. Sólo le faltaba echar espuma por la boca. Ahora sabíamos que el periódico mexicano había vendido las fotografías a la prensa internacional y que también se habían publicado en todos los Estados Unidos.

Yo compartía su enfado. Mi madre había visto la imagen. Mis amigos la habían visto. La familia de Jasper la había visto. Y por supuesto, también la habían visto varios millones de desconocidos.

Solté en gemido sin poder evitarlo.

—Mis abogados se han encargado de la situación —continuó Jasper.

Tuve la sensación de que Marcus Volturi no sería fácil de convencer. Pero en ese momento, yo tenía bastantes preocupaciones como para pensar en el efecto del escándalo sobre los negocios de Jasper. Había recibido varias llamadas telefónicas, aunque ninguna tan embarazosa como la que había mantenido con mi madre, y no sabía si podría volver a mirar a la cara a la gente.

Hasta pensé en marcharme a vivir a otro país. A cualquier lugar donde no me conocieran de nada. Seguro que el asunto se olvidaba en diez o veinte años.

Sin embargo, no podíamos escondernos. Tendríamos que volver… tarde o temprano. Y por eso estaba hablando Jasper con Marcus Volturi, para intentar suavizar las cosas y arreglar, en lo posible, el desaguisado.

—Sí, descuida, te llamaré en cuanto vuelva a casa. Lo arreglaremos, Marcus, ya lo veras…

Cuando terminó de hablar con él, Jasper se dejó caer en el sofá.

—Esto es un desastre —dijo.

—No me lo digas…

Jasper me vio con cara de pocos amigos.

—Eh, yo también he salido perjudicada…

—Lo sé, lo sé —afirmó—. Es que no me gusta perder el control de las situaciones.

—Bienvenido al mundo real —murmuré.

—Prefiero tener mi propio mundo. Uno donde las normas las pongo yo.

Eso lo sabía de sobra. No estaba acostumbrado a sentirse impotente. Necesitaba cuidar de las personas a las que quería. Y ahora yo estaba en ese grupo… o eso quería creer. Mejor sería que cambiáramos la conversación.

— ¿Qué te ha dicho el señor Volturi?

Jasper se pasó una mano por la nuca.

— ¿Ya te había comentado que es un excéntrico? Pues lo es, pero también es muy conservador… y no me preguntes cómo puede ser lo uno y lo otro al mismo tiempo. Es un hombre bastante extraño.

—Comprendo.

—Cuando vio la fotografía, decidió que no quería hacer negocios conmigo. Pero creo que ha cambiado de opinión. Incluso ha admitido que es normal, que estamos de luna de miel y que no es culpa nuestra.

—Increíble…

—Si podemos solucionar el problema de tu matrimonio con James y volver a casa sin más contratiempos, creo que podré cerrar el trato con él.

Lo miré sigilosamente. Estaba tan tenso como si creyera que todo tenía solución si se centraba lo suficiente. Pero de momento, no era así. El futuro que había soñado estaba en peligro y no podía hacer otra cosa que esperar.

Aquello debía de ser desesperante para él. Los hombres como Jasper no estaban acostumbrados a esperar.

—Mi abogado está buscando al fotógrafo —me informó—. Y ha llamado a los periódicos, aunque dudo que eso sirva de algo… esa imagen ya ha salido de México y el daño está hecho. No se puede reparar.

Me incliné sobre él y me abracé de repente de su pecho.

— ¿Y esto? ¿A qué viene?—preguntó Jasper, extrañado.

Sonreí con cansancio.

—A que me ha parecido que necesitabas un abrazo. A mí tampoco me viene mal…

Jasper sonrió y me abrazó a su vez.

—Es verdad —dijo, acariciándome la espalda—. Pero no te preocupes, Alice, encontraré la forma de que salgamos de ésta.

—Lo sé.

Me dejé llevar por la maravillosa sensación de estar entre sus brazos. Era feliz, aunque sabía que no debía hacerme ilusiones. Por mucho que ahora pareciéramos un equipo, era una situación tan temporal como nuestro matrimonio. Y cuando el juego hubiera terminado, no me quedaría otra cosa que el recuerdo de aquel viaje.


¿A quién le huele a que están más que “complementados”? A mí me gustaría gastarme un surtido de preservativos con Jasper también XP… ¿Aullidos para esta lobita Alpha?

19 comentarios:

  1. muy bueno el capitulo, es verdad se estan enamorando sin darse cuenta. gracias kokoro.

    ResponderEliminar
  2. muy bueno!!! lo peor que hay que espera una semana para seguir leyendo. sigue asi!!!!

    ResponderEliminar
  3. El capitulo estubo super estara embarazada de verdad o.o sigue escribiendo
    besos

    ResponderEliminar
  4. Waaa; Qe Hermosoo Koko n.n
    Pss espeooo si se qeden juntoo
    seria triste verlos separados )):
    Hahaha Auna see eres un Genio ILY
    Xau; Besoo lobunoos

    [[van a tener un hijoo ??]]
    ESPEROOO QE S E E !!

    ResponderEliminar
  5. Quiero una amiiistad asi de placenteraaaaa..... me trae loquita ese Jaz, y Alice, me gusta muucho como le vas dadndo vida a estos personajes mi Ko eres una Diosa
    Auuuuuuuuuuuuuuuu mi alpha

    ResponderEliminar
  6. Christine_Cullen (L)20 de enero de 2010, 12:26

    Vale, vale, vale
    creo que mi teoria sera ciertaa ^^
    ya me imaginaba yo que Alice y Bella serian amigas y no se por que pense que seria mas o menos por eso XD me las imaginé a las dos con el bombo a la ves ( porque Bella esta de poco tiempo ¿no?

    ResponderEliminar
  7. auuuuuuuuuuuuuu esta super ya quiero que subas el otro capitulo sigue así porfis sube dos capi por semana te quiero

    ResponderEliminar
  8. te qedo hermoso el capitulo..!
    muero por qe sea miercoles de nuevo XD y jueveess..!
    por qe amo "nuetra luna de miel!
    bye..!
    lenguetazos lobunos auuuu..!

    ResponderEliminar
  9. mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
    ke interesante luna de miel
    yo tambien kiero un abrazo!!!21
    jajajajja
    y un matrimonio asi?? mucho mejor para mi
    diossssssssssssssss
    me encantan las secuenlas
    y lo de la caja de condones
    dios
    ahi gente precos y esta jasper jajajja

    tkm
    chao

    ResponderEliminar
  10. Lo del surtido de preservativos me arranco una sonrisa. Jasper es menos duro de pelar que Edward, ya casi esta en el bote ahaha.

    ResponderEliminar
  11. Hay Hay Hay mi corazonzitoo!! haha mas bien mi kokoro! estuvo genial!!!! pero el lemmon? (aw pervertida) hhaha me encantó desde que lei la saga ame jasper apesar de que es muy secundario hahaha sigueleee me encanta tu dedicacion y amor al fics! cuidate mucho!!
    n_n

    ResponderEliminar
  12. jaja koko me encanta esta historia....

    ResponderEliminar
  13. Me encanta! nueva leyendo pero esta increible y espero impaciente que llegue el miercoles para leer el siguiente capitulo! siguela plZ:D

    ResponderEliminar
  14. aaaaa
    jasper ya se esta enamorando
    bueno los dos pero Jasper es el que
    mas estaba a la defenciba
    jejeje
    aaa se imaginan que te tomen una foto
    haci ¬¬ chen!
    aunque bueno si es con
    mi lindo Edward que me
    la tomen tambien :P jajaja

    Besos >.<

    .......* Gaby Cullen Black *.......

    ResponderEliminar
  15. uff ami tambien me encantaria gastarme
    los preservativos con Jasper no me
    molestaria en absoluto ahaha

    ResponderEliminar
  16. nada niñ jaz es mio ok jijiji
    tu ya tienes a tho lobo k mas puedes pedir ehehehe jiji

    bueno ya sabe k me encantan tus historias pero esta es especial por k es de alice y jassper

    te kiero mas por esto

    besos cuidate ok

    att:ashwi

    ResponderEliminar
  17. Aaaauuuuu!!!! KREO KE LA NETA NO ME GUSTO.....
    EHHHH TE ASUSTE VERDAD!?!?!?
    MI AMA SABES KE ME ENCANTAN TUS HISTORIAS SOY Y SERE UN ETERNO SEGUIDOR DE ELLAS....
    Amo tus historias

    ResponderEliminar
  18. Conosco cancun y no hay nada de lo que dices...es cierto.
    Y como es invento perdono, amo todas tus historias :)

    ResponderEliminar

Por favor dejanos tu !!AULLIDO!!... asi es, !!TU AULLIDO!!
Y que se escuche fuerte y claro ya que son los que nos alimentan a seguir escribiendo^^
Ademas seras recompensado con un Edward, o el Cullen o lobo que quieras... (Menos Jacob, ese es !MIO!)XP
Kokoro



AULLA!!

Pueden robarte cada frase, cada palabra, cada suspiro y hasta el ultimo de los alientos. Pero, hay algo que tu sabes y que todas sabemos... aunque te roben todas tus ideas siempre tendras mas y mejores, por que luego de cada golpe siempre volveras mas fuerte.
Gracias Annie...